La cerilla y la vela
Llegó el día, en que la cerilla le dijo a la vela:
„Tengo el encargo de encenderte“.
„¡Oh no!“ Se asustó la vela, „¡eso no!
Si me quemo, tendré los días contados.
¡Nadie volverá a admirar mi belleza!“
La cerilla preguntó:
„¿Es que quieres pasar tu vida fría y dura,
sin ser prendida?“
„Pero quemar duele y consume mi vida y mi fuerza“,
dijo la vela insegura y llena de miedo.
„Es cierto“, respondió la cerilla.
„Y aún así es este el secreto de nuestras vidas:
Estamos nombrados a ser luz.
Lo que yo puedo hacer es poco.
Pero si no te enciendo,
perdería el sentido de mi vida.
Yo estoy aquí para atizar fuego.
Pero tu eres una vela.
Tu debes dar luz
Y calor a los demás.
Todo lo que entregas en dolor
Y sufrimiento y fuerza,
se convierte en luz.
No te vas a perder,cuando te consumas.
Otros transmitirán tu fuego.
Pero si fracasas,
morirás.“
Entonces la vela extendió su mecha
Y lleno de esperanza dijo:
„Te ruego, querida cerilla,
enciéndeme“. |