Un estudio preliminar científicamente documentado sobre el consumo regular de agua de manantial genuina y recién embotellada ha aportado nuevos hallazgos. En este estudio, 80 sujetos que padecían diversas dolencias físicas y mentales ingirieron diariamente 1,5 litros de agua de manantial recién embotellada durante 3 meses. Se determinaron los radicales libres, la capacidad antioxidante y otros valores analíticos de la sangre y se documentaron todas las observaciones realizadas.

El estudio fue supervisado por la Dra. en medicina Kirsten Deutschländer, Neuburg/Inn (Alemania), y evaluado por el Instituto de Biología Celular de Wagenfeld (Alemania).

Los resultados del estudio se resumen en los gráficos que se describen a continuación:

Beber 1,5 litros de agua fresca de manantial al día mejora la capacidad antioxidante en aprox. un 20 % y activa el sistema inmunitario. Equilibra el sistema neurovegetativo, desintoxica el tejido conjuntivo y reduce las alergias y las enfermedades inflamatorias. Mejora el rendimiento físico, contribuye a estar más equilibrado y satisfecho mentalmente, facilita la relajación y la concentración. Mejoró la percepción corporal y la sensibilidad gustativa en prácticamente todos los sujetos. Se incrementó el apetito por alimentos saludables y frescos. Se desarrolló una sensación natural de sed, saciedad o hambre. En algunos casos, se facilitó la pérdida de peso y disminuyó el dolor generalizado. Cuando menos, se redujo el consumo de medicamentos. En conclusión: ¡el consumo de agua viva puede prevenir las enfermedades crónicas!

Lo sorprendente de los resultados obtenidos en este estudio fue que ingerir agua de manantial no solo purifica y desintoxica el cuerpo, sino que además aumenta considerablemente la lucidez mental. De aquí se deduce también que ayuda a solucionar los bloqueos, lo que favorece cambios positivos en el comportamiento. Además, aumenta la motivación para alimentarse y vivir de forma más saludable.

La biología celular demuestra que las células reaccionan de forma positiva ante el agua viva

El estudio consistió en análisis citológicos llevados a cabo en el laboratorio del Prof. Dr. en ciencias naturales Peter Dartsch, Wagenfeld (Alemania). Además del agua de manantial (fig. 1, círculos azules), también se utilizó otra agua de manantial (círculos verdes), así como agua embotellada convencional, es decir, agua manipulada y tratada mediante los procedimientos técnicos (p. ej., tratamiento con radiación ultravioleta) que habitualmente se aplican en las plantas de tratamiento de aguas o en las plantas de embotellado (círculos rojos). Las respectivas aguas se suministraron a las células humanas (células del tejido conjuntivo) en placas de Petri de acuerdo con un procedimiento científicamente estandarizado (State of the Art). Las muestras se examinaron y compararon. El Instituto de Biología Celular documentó y ratificó todo el proceso. De la evaluación de este estudio se obtuvieron los siguientes gráficos:

Nota:
El agua potable procedente de las grandes plantas de embotellado no es agua de manantial madurada por procesos naturales, sino agua de pozo (es decir, agua subterránea o de pozos profundos o agua tratada por ósmosis inversa) purificada de forma mecánica, bombeada y embotellada sin carbonatar. En algunas de estas aguas es necesario eliminar el hierro, el manganeso, el azufre, etc. Carecen del potencial energético estabilizador madurado de forma natural que suele estar presente en el agua de manantial madura, lo que se conoce como el fenómeno armónico. Hasta ahora, solo el agua de manantial cuidadosamente embotellada es capaz de mantener su estabilidad natural una vez envasada. No es posible reproducir a posteriori el proceso de maduración natural mediante métodos técnicos no naturales. El agua de pozo tiende a contaminarse, por lo que se trata con radiación UV o CO2 antes de ser embotellada. En consecuencia, es muy probable que los resultados del agua convencional comercializada (sin CO2), que se muestran en rojo, sean de un agua tratada con radiación UV, que inhibe la actividad metabólica de las células humanas (círculos rojos). Por consiguiente, esta agua consume más energía de la que podría aportarnos al ingerirla. En la producción de agua embotellada (agua sin gas), además de la conservación con CO2, es habitual que el agua se trate con radiación UV y no es obligatorio declararlo. En algunos casos, incluso el agua de manantial genuina (ya sea en botellas de vidrio o de plástico) es tratada de forma profiláctica con radiación UV.


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Fig.1: Efecto del agua en el metabolismo celular de los neutrófilos funcionales (linfocitos) en comparación con el agua inicial (control = línea cero = establecido en 0). Círculos rojos = agua embotellada comercial; círculos azules = agua de manantial I, círculos verdes = agua de manantial II. Las aguas de manantial estimulan la vitalidad de la célula en función de la dosis. En cambio, el agua embotellada comercial (tratada o embotellada con radiación UV) apenas influye en el metabolismo celular.



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Fig. 2: Comparativa del efecto del agua en la vitalidad celular de las células del tejido conjuntivo (control establecido en 0). Círculos rojos = agua embotellada comercial; círculos azules = agua de manantial I, círculos verdes = agua de manantial II. Ambas aguas de manantial activan la vitalidad celular en función de la dosis (estadísticamente significativa a partir de concentraciones de aprox. el 30 % en volumen). En cambio, el agua embotellada comercial (tratada o embotellada con radiación UV) incluso causa una reducción significativa de la vitalidad celular en la concentración más alta del 40 % en volumen.


¿Qué implicaciones tienen estos resultados para el consumidor?

Para el consumidor, este estudio señala que beber un agua técnicamente desnaturalizada y, por lo tanto, común consume más energía de la que puede suministrar al cuerpo la ingesta de agua de manantial vital. Una buena agua, que está conectada con las fuerzas de la naturaleza, libera energía. Esta agua penetra fácilmente en las células y aporta de manera directa e inmediata el 100 % de su energía.

¿Qué se entiende por "agua viva"?

El agua viva activa el metabolismo gracias a su alta microcirculación natural. Lamentablemente, el "fenómeno de la vitalidad" no se tiene en cuenta en los tratamientos convencionales del agua potable.

Se asume que los procesos metabólicos en los organismos vivos se deben a fluidos coloidales estables y sus estructuras ordenadas. En química existe el concepto de química coloidal. Se trata de un campo de la fisicoquímica que estudia las propiedades energéticas y químicas de los sistemas coloidales. Tanto los fluidos corporales como los jugos vegetales son sistemas coloidales que funcionan a la perfección. Si tomamos como base esta premisa de la ciencia, el agua natural viva solo podrá cumplir plenamente sus numerosas funciones como un fluido coloidal. ¿Qué nos dice esto? Esto significaría que ni el agua destilada, ni el agua tratada con radiación UV, ni el agua de ósmosis, ni tampoco el agua potable tratada "a alta presión" pueden tener estas propiedades.

Las técnicas basadas en la naturaleza utilizan el contenido mineral natural del agua para formar coloides estables por medio del movimiento de los remolinos centrípetos dirigidos hacia el interior a derecha e izquierda a un ritmo natural. Debido a las fuerzas de vórtice restablecidas en el agua viva, los minerales coloidales y el agua se difunden en la célula como estructuras y frecuencias naturales ordenadas. Y, por lo tanto, se puede hablar de agua coloidal estable.

En los dos ejemplos siguientes de un examen con microscopio electrónico de barrido realizado por el que probablemente es el laboratorio de investigación alemán más conocido, el Instituto Fraunhofer, se pueden apreciar las diferentes formas de mineralización, primero en el agua del grifo inanimada, es decir, el agua del grifo dañada por la presión y, a continuación, en el agua del grifo revitalizada de forma idéntica a la naturaleza:

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Fig. 3: Agua del grifo no tratada (gota seca) con una resolución de 2 μ bajo el microscopio electrónico de barrido. Se observa que los minerales forman grandes grumos. Estos minerales son gruesos y no penetran fácilmente en las células (no son biodisponibles).

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Fig. 4: La misma agua del grifo (gota seca) previamente tratada con un vitalizador del agua por remolineado. Se utilizó un microscopio electrónico de barrido con una resolución de 2 μ. Se observa que la mineralización está disponible de manera finamente dispersa. Estos minerales se encuentran en su estado coloidal y, por lo tanto, penetran fácilmente en las células y son biodisponibles. La biodisponibilidad de los minerales en el agua depende de que estén finamente dispersos además de la energía obtenida del remolineado centrípeto.